Hay juegos que es fácil vaticinar que van a funcionar bien. Todos los números están a su favor, el estudio es querido, se habla bien de ellos en redes sociales. Pero a veces con eso no es suficiente. Si su desarrollo ha sido estrambótico, ha sido muy caro o el estudio está en una situación precaria, es perfectamente posible que no sea suficiente con ser un éxito. Que necesite romper las escalas para poder considerarse un triunfo. Y bien puede ser que uno de los indies más esperados del año, Mina the Hollower, esté en esa situación.
Unas inspiraciones en la manga
Mina the Hollower sorprende porque no oculta sus inspiraciones. Tampoco lo intenta. Es un juego muy inspirado por The Legend of Zelda, pero además, específicamente por los juegos 2D de la franquicia que vinieron después de A Link to the Past, el último juego que salió para Super Nintendo. Abrazando lo que hizo Nintendo en juegos como A Link to the Past, Oracle of Seasons y Oracle of Ages, Mina the Hollower los toma como inspiración para crear su propia identidad.
Porque es cierto que bebe mucho de ellos. Tiene una perspectiva isométrica de 3/4, estética pixelart similar al de una Super Nintendo y una mezcla de combate, exploración y puzzles, pero no es exactamente igual que un Zelda. No solo porque Mina sea una ratoncita con un propósito claro: descubrir porqué los generadores de chispas que alimentan de energía a la Isla Tenebrosa están fallando. Sino también porque tiene otra gran inspiración: los juegos de From Software.
Donde en los Zelda solo tenemos una espada, en Mina The Hollower tenemos toda una variedad de armas donde elegir. Cada una de ellas incentivando un estilo de juego diferente, esto se potencia con un arma secundaria, al estilo Castlevania, de usos limitados. Incentivando el combate de un modo mucho más cercano a un Bloodborne 2D que a cualquier The Legend of Zelda.
Eso hace que el juego tenga también un punto de dificultad mayor de lo que esperaríamos en esta clase de juegos. Algo inesperado de un juego que, si bien está ambientado en un pseudo siglo XVIII de ambientación gótica, está habitado por adorables animales antropomórficos. Pero donde también hay trampas mortales, castillos repletos de monstruos y, por supuesto, pantanosos venenosos. Por si acaso no había quedado clara la influencia de From Software.
Un estudio que lo ha dado todo
Además, Mina tiene que conseguir algo aún más importante que descubrir qué está ocurriendo en Isla Tenebrosa. Tiene que vender bien y rápido. ¿Por qué? Porque el destino de su estudio depende de ello. Yacht Club Games, el estudio desarrollador de Mina The Hollower, ha declarado que están al borde de la bancarrota y, si el juego no es un éxito inmediato, podrían tener que cerrar sus puertas.
Ahora bien, esto no parece que vaya a ser un problema. Yacht Club Games son los creadores de Shovel Knight, un juego publicado en 2014 y que hizo las delicias de los fans de los plataformas retro al estilo de la NES. Con un pixel art exquisito y una dificultad endiablada, ha creado toda una franquicia a su alrededor adorada por un público entusiasta. ¿La razón? La calidad de sus juegos y el mimo dedicado a los mismos, estableciendo a Yacht Club Games como un sello de calidad.
Además, eso se hace notar en los números. Mina the Hollower es, actualmente, el sexto juego más deseado de Steam. Eso significa que, incluso en las previsiones más conservadoras, debería alcanzar las seis cifras en sus primeras veinticuatro horas sin problemas. Si el marketing y el entusiasmo acompañan, podría alcanzar las siete. Pero eso está por ver.
¿Será Mina the Hollower el próximo gran éxito indie? Todo apunta a que sí. Es un juego precioso, que está causando sensación en redes sociales y que viene de un estudio con fama de entregar resultados excelentes. Si eso será suficiente está aún por ver, dada su situación. Pero no tendremos que esperar mucho: Mina the Hollower saldrá para PC, PlayStation 5, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2 y Xbox Series X|S el próximo 29 de mayo. Y salvo catástrofe mayúscula, bien podríamos estar ante uno de los juegos del año.