Todos sabemos quién ganó en la batalla entre David y Goliat, ¿no? Pues es posible que Google se quiera poner las pilas y no mirar de reojo esa honda, porque Mob Entertainment ha presentado una demanda contra ellos, alegando que la compañía no ha eliminado copias fraudulentas de su popular juego Poppy Playtime en la plataforma Google Play, a pesar de múltiples solicitudes. La empresa asegura haber identificado versiones falsas tituladas Poppy Playtime: Chapter 3 y Poppy Playtime: Chapter 4, que buscan engañar a los usuarios al ofrecer una experiencia similar al juego original. Pero peor, se supone.
Clonando sin control
Estos clones no solo imitan la apariencia del juego, sino que también incitan a los usuarios a adquirir una especie de “guía” por precios que oscilan entre -ojo- 30 y 95 dólares. ¿Un juego de PS5 o la guía de una versión mala de Poppy Playtime? Durísima decisión. Y es que al comprar la guía, los compradores son redirigidos a una página inactiva, lo que sugiere que, oh sorpresa, se trata de una estafa. A pesar de que Poppy Playtime: Chapter 3 ha acumulado más de un millón de descargas, el capítulo 4 ha registrado tan solo 50.000, evidenciando el impacto significativo de estos clones en el mercado.
En la demanda, Mob Entertainment argumenta que Google tiene la responsabilidad de eliminar contenido infractor, especialmente después de recibir solicitudes específicas. A pesar de que Poppy Playtime: Chapter 3 fue eliminado el 9 de diciembre, rápidamente volvió a aparecer en la tienda. Este patrón ha generado frustración en la desarrolladora, que considera que Google debe ser considerado igualmente culpable junto a los creadores de los juegos fraudulentos, ya que se queda con un porcentaje de las ganancias generadas a través de las descargas.
La compañía busca no solo compensación económica por las violaciones a sus derechos de autor y a su marca registrada, sino también una orden judicial que prohíba a Google y a Daigo Game 2020 Inc. repetir este tipo de infracciones en el futuro. Este caso subraya un problema considerable en la industria, donde la popularidad de un juego a menudo atrae a desarrolladores sin escrúpulos que buscan capitalizar el éxito ajeno. ¿Cómo? ¿Que Prappy Bird no era el original y un señor se está lucrando en su casa? Qué cosas…