Desde septiembre de 2022 hasta noviembre de 2022, Destiny 2 experimentó una caída en su número de usuarios activos semanales a niveles no vistos desde 2018, lo que alarmó a los desarrolladores de Bungie. Según Alan Blaine, diseñador técnico principal, esta disminución se producía sin una causa clara, lo que llevó a la dirección de Bungie a preocuparse por las ventas de la expansión anual, que estaban muy por debajo de las expectativas.
Un cambio ágil basado en retener, no buscar nuevos jugadores
Ante esta situación, se formó un equipo ágil conocido como el equipo de retención de jugadores, dedicado a mejorar la sensación de los jugadores y su retención dentro del juego. Este enfoque estratégico incluyó la implementación de cambios significativos en un corto periodo de tiempo, priorizando la comunicación constante con la comunidad a través de correos semanales que compartían avances sobre el desarrollo y cambios destacados.
Como resultado de estos esfuerzos, se implementaron 17 cambios únicos en las seis semanas previas al lanzamiento de la expansión Lightfall, recibiendo una respuesta mayoritariamente positiva de la comunidad. Sin embargo, aunque el PRT logró generar un aumento en la moral de los jugadores y desarrolladores, la expansión Lightfall fue criticada duramente, aunque muchos de sus problemas no estaban relacionados con el trabajo del equipo de retención.
A pesar de un error crítico que provocó un apagón del juego por 24 horas y el uso de una de las pocas reversas de base de datos en la historia de Destiny 2, los esfuerzos del PRT se consideran un éxito y se ha desarrollado un libro de jugadas para futuras iniciativas. Este proceso ha dejado preguntas sobre si un equipo de retención permanente sería una solución a largo plazo, ya que cada situación en el desarrollo de un juego requiere un enfoque fresco y flexible.