El remake de King Kong realizado por Peter Jackson en 2005 desató un entusiasmo generalizado, especialmente tras su éxito con la trilogía de El Señor de los Anillos. La expectativa de revivir una historia clásica con tecnología moderna y una ejecución cinematográfica cuidadosa capturó la atención del público, que ansiaba ver la icónica narrativa con una nueva perspectiva.
Un mono de lo más encantador
Aunque Jackson logró respetar los elementos que hicieron que la película original de 1933 fuera querida, su versión también presenta un enfoque contemporáneo que invita a la reflexión. Lamentablemente, la omisión de discusiones sobre el racismo presente en la obra original es un aspecto notable. Mientras que la versión de 1933 ha sido criticada por sus inquietantes representaciones raciales, el remake reaprueba el relato con un guion más centrado en el desarrollo de personajes humanos, ofreciendo historias y arcos narrativos más completos.
En particular, el personaje de Ann Darrow, interpretado por Naomi Watts, se transforma de una simple damisela en una figura empoderada que establece una relación simbiótica con Kong. Esta dinámica se aleja de la representación de la sexualidad y la violencia del original, creando un vínculo emotivo entre ella y el gigantesco simio. Además, el personaje de Carl Denham, en la versión de 2005 interpretado por Jack Black, es retratado como un director de cine poco ético, lo que subraya una crítica a las prácticas problemáticas de la industria cinematográfica.
Desde su estreno, King Kong ha mantenido su popularidad y ha influido considerablemente en el cine y la cultura pop, un testimonio de cómo las historias de monstruos pueden resonar a través de las generaciones. A medida que los rumores de nuevas adaptaciones y reinterpretaciones circulan, es evidente que el legado de esta icónica película sigue vivo.
El cine entre los 50 y los 70 fue una factoría de sueños, pero sobretodo de copias descaradas, plagios sin nombre y cosas que hoy nos harían llevarnos las manos a la cabeza. El motivo fue la industrialización de otros países que no fueran EEUU, con su eterna y luminosa Hollywood, pero también el decaimiento de la una vez omnipotente meca del cine: aunque parece que Hollywood nunca ha dejado de ser relevante, en realidad, desde los 50s ya no es lo que era. Y por eso la copia, más o menos descarada, de lo que procedía de allí o de cualquier otra parte, se volvió la norma. ¿Quién iba a quejarse?
Más aún si a quien copias es a un estudio japonés. O eso debió pensar el realizador italiano Luigi Cozilli, quien en 1977 estrenó su propia versión de Godzilla, conocida como Codzzilla. Una versión modificada y coloreada de Godzilla, King of the Monster, la versión americana de la Godzilla original de 1954. Pero muchas cosas salieron mal, llevando a la leyenda que es hoy esta película.
Luigi Cozzi es un director, guionista y escritor italiano conocido por cómo sus películas se vuelven progresivamente más extrañas según avanza la trama.Aún hoy en activo, su primera película fue Il tunnel sotto il mondo, una exquisitez de bajo presupuesto adaptando la novela del mismo nombre de Frederik Pohl y estrenada en 1969 con solo 21 años, siendo su última película hasta el momento la lisérgica Little Wizards of Oz, una relectura de El Mago de Oz ambientada en Roma estrenada el pasado 2018. Siendo su película más conocida Hercules, un auténtico delirio estrenado por la Cannon en 1983, donde combatiría al Rey Minos, que intenta apoderarse del mundo gracias al poder más terrible de todos: la ciencia. Una película que fue un modesto éxito, gracias al papel protagonista del fisioculturista reconvertido en actor Lou Ferrigno, que tendría una secuela aún más demente dos años después.
Antes de la fantasía que fue Hercules y su secuela, Le avventure dell’incredibile Ercole, Cozzi hizo algunos proyectos que llamaron la atención del público o los productos. O que acabarían llamando la atención, años después, por las interesantes decisiones que fueron tomadas a la hora de abordar las mismas. Porque al estreno del remake de King Kong en 1976 de John Guillermin, Cozzi tuvo una idea: podía hacer un remake de una película de monstruos gigantes y aprovechar el éxito de King Kong. Y se puso manos a la obra.
Su primera idea fue resucitar Gorgo, la película de 1961 de Eugène Lourié. El problema es que los derechos para adquirir la película eran demasiado altos, algo que hizo que Cozzi perdiera interés en la misma. Su segunda mejor opción era un monstruo hoy, y probablemente entonces también, mucho más conocido: Godzilla. Negociando con la Toho solo puedo adquirir los negativos en blanco y negro de la versión americana de 1956, aunque él quería la versión original japonesa. El problema es que los distribuidores no querían pasar una película en blanco y negro. Y ahí empezaron los dolores de cabeza.
Un monstruo japonés en Italia
Cozzi se encontró que negociar con japoneses, y con la Toho no es la excepción, nunca es fácil. Para colorear los negativos tuvo que negociar nuevas clausulas, pero también tuvo que conseguir la aprobación final del estudio para el uso de música y stock footage nuevo. Como las películas en aquel momento debían contar con al menos 90 minutos, debía añadir nuevo metraje, y como rodar algo nuevo le costaría más dinero del que quería invertir, tuvo una menos que brillante idea: añadir imágenes de guerras y masacres reales. Una ocurrencia muy común unos años antes, especialmente en las películas Mondo de gente como Gualtiero Jacopetti, Paolo Cavara y Franco Prosperi, pero que no dejaba de ser de un tremendo mal gusto y ya muy polémico para la época.
De ese modo llegó a los 90 minutos de metraje, pero de un modo más que cuestionable. Coloreándolo a su manera, añadiendo imágenes de civiles y soldados muertos que nada tienen que ver con la película en lugares que poco tienen que ver, y con una banda sonora de Vince Tempera que añade un peculiar sonido de sintetizador al conjunto, el resultado fue una película de 106 minutos realizada en menos de tres meses, echo a toda prisa, que resultó en un notable fracaso de taquilla.
Ciertamente eran otros tiempos
A pesar de que la Toho tiene hoy los derechos sobre la versión coloreada de Godzilla, no se han lanzado en ningún momento a recuperarla o reconocerla de ninguna manera. Siempre que hacen cualquier clase de retrospectiva sobre el personaje y su filmografía, convenientemente, ignoran la versión italiana de 1977, haciendo como si Cozzilla nunca hubiera existido. Ya sea por la escasa calidad de la misma, porque no aporta nada sustancial con respecto de las dos cintas originales, o por el gusto cuestionable de usar imágenes reales de violencia extrema para crear efectos cinematográficos en la película.
En cualquier caso, Cozilla existe y no es difícil de encontrar para quien siente curiosidad por verla. Es una curiosidad de otro tiempo, hoy imposible, o al menos imposible de forma legal: la Toho no cedería el metraje de sus películas para algo así tan alegremente bajo ninguna circunstancia. Y eso hace interesante a Cozilla. Nos enseña lo que era el cine en otra época, cuando aún todo era posible con empeño y el suficiente interés en hacerlo posible. Algo que también tiene su encanto.
Nintendo y Universal Pictures han decidido unir fuerzas para llevar a Donkey Kong a la gran pantalla, cerrando así un ciclo de tensiones que comenzó en 1982. En aquel año, Universal demandó a Nintendo, argumentando que su famoso simio se beneficiaba de la popularidad de King Kong. Sin embargo, 43 años después, la relación entre ambas compañías es ahora idílica, y han dado los primeros pasos para producir una película de Donkey Kong que aún no ha sido anunciada oficialmente.
Una relación con muchísimas tensiones
Recientemente, la Oficina de Derechos de Autor de EE.UU. ha registrado un acuerdo que indica avances concretos en el proceso de producción de este proyecto. Este movimiento estratégico se produjo entre mayo y junio de este año, coincidiendo con el inminente lanzamiento de Donkey Kong Bananza y la próxima secuela de Super Mario Bros: La Película, lo que sugiere un cálculo cuidadoso por parte de ambas empresas en su marketing.
Desarrollar películas basadas en videojuegos es un proceso que puede ser extenso; el caso de la película de Minecraft, por ejemplo, tardó diez años en materializarse. A pesar de que se ha registrado el acuerdo, esto no garantiza que la película se estrene en un futuro cercano, ya que los proyectos cinematográficos pueden demorar años en concretarse.
Aun así, Donkey Kong se ha convertido en una prioridad para Nintendo, como lo evidencian sus recientes movimientos. Sin embargo, la película de The Legend of Zelda sigue siendo considerada más relevante en términos de futuras producciones. Con el éxito que ha tenido la saga cinematográfica de Super Mario Bros en Universal Pictures, los fans están expectantes ante lo que pueda surgir de este nuevo proyecto. Rumores apuntan a que podría tratarse de un spin-off, aunque hasta el momento no se ha divulgado información oficial al respecto.
Ubisoft Montpellier lanzó en 2005 Peter Jackson’s King Kong: The Official Game of the Movie, un videojuego que, aunque recibió críticas mixtas al momento de su lanzamiento, se destacó por su ambición y su innovadora jugabilidad. Desarrollado en menos de dos años, la creación del juego estuvo diseñada para sincronizar su estreno con la película del conocido director, quien tuvo un papel activo en su desarrollo.
Un juego que fue un reto por múltiples razones
Peter Jackson, aclamado por su trabajo en la trilogía de El Señor de los Anillos, se mostró entusiasmado por colaborar con Ubisoft, especialmente porque era fan de otro título del estudio, Beyond Good & Evil. Desde el inicio del proyecto, Jackson contribuyó significativamente, incluso solicitando cambios en el diseño de personajes. Un ejemplo notable fue la reconfiguración de la cara de King Kong, basada en los comentarios de su hijo tras probar una versión preliminar del juego.
El equipo de Ubisoft Montpellier enfrentó un gran desafío debido a la falta de acceso a datos completos sobre la producción de la película, lo que los obligó a recurrir a la película de 1933 para definir la dirección artística del videojuego. Como explicó el director artístico Florent Sacré, se tomaron fotografías de la región de Cévennes en Francia, que se utilizaron para crear las texturas y materiales del entorno natural del juego.
A pesar de las críticas que recibió en su lanzamiento, el juego destacó por su experiencia centrada en la supervivencia y el combate, con una presentación sin HUD que marcó un intento claro de innovar en las adaptaciones cinematográficas. Aunque”King Kong no se considera un clásico atemporal, sigue siendo recordado por su creatividad y aunque sus fallas se pueden atribuir a su corto ciclo de desarrollo, dejó una marca en el género de juegos basados en películas.
El Monsterverse, conocido por sus icónicas criaturas como Godzilla y King Kong, añade un nuevo capítulo a su rica narrativa con el lanzamiento del cómic Return to Skull Island. Este cómic se entrelaza con la serie animada de Netflix, Skull Island: The Animated Series, y está diseñado para explorar más a fondo los oscuros secretos y desafíos que enfrentan los sobrevivientes en esta enigmática isla prehistórica y, por supuesto, para ver más sobre esta pandilla de monstruos enormes.
Qué pasa, monstruo
Escrito por Simon Furman y con ilustraciones de Christopher Jones, Return to Skull Island se enmarca dentro de la continuidad del Monsterverse, que incluye además el próximo filme Godzilla X Kong: The New Empire. Según la descripción oficial de Titan Comics, el primer número sigue a un grupo de exploradores que, después de quedar varados en la peligrosa isla del Pacífico Sur, deben enfrentar no solo las amenazas de los gigantescos monstruos, sino también la complejidad de una atmósfera llena de intriga y desesperación.
El cómic entrará en una serie de misterios haciéndose eco de elementos cruciales de la serie animada, donde estos personajes ya han atravesado una serie de aventuras complicadas. En Return to Skull Island, los supervivientes luchan por su vida mientras intentan desvelar los oscuros secretos que acechan en cada rincón de la isla, que se consolidan como un ambiente hostil, incluso para el propio King Kong, que hace su aparición en esta narrativa renovada.
Los fanáticos del Monsterverse podrán adquirir Return to Skull Island #1 desde el 4 de junio, y están invitados a disfrutar de las primeras páginas sin texto que se han revelado, además de una revista con las artes de portada elaboradas por Inhyuk Lee. Este lanzamiento promete enriquecer la vasta y compleja historia del universo de monstruos que ha cautivado a audiencias alrededor del mundo.
Ahora puedes comprar, por más dinero de lo que cuesta el juego en sí, un guante de King Kong. Hasta ahí todo relativamente bien.
A estas horas ya estamos acostumbrados a que los videojuegos estén todo el rato haciendo crossovers con propiedades intelectuales varias, desde ‘Dune’ hasta el anime de moda. Hemos dado por hecho que ‘Fortnite’, ‘Fall guys’ y ‘Call of duty: Modern Warfare 3’ intentarán hacer caja con distintos eventos, e incluso se ha aceptado como una manera más de convertir a los videojuegos en, literalmente, un cajón desastre donde todo tiene cabida.
La última colaboración de ‘Call of duty’ (‘Modern Warfare 3’ y ‘Warzone 2.0’, concretamente) ha sido con la película ‘Godzilla X Kong’, y ha constado de un buen número de armas y skins que han sido bien aceptados por los fans. Bueno. Todos menos uno: ahora puedes comprar, por más dinero de lo que cuesta el juego en sí, un guante de King Kong. Hasta ahí todo relativamente bien: los fans esperaban que, dado que su precio es anormalmente alto, tuviera unas características especiales increíbles.
Pero no. El premio por comprarte el puño de Kong es, bueno, lucir el puño de Kong. No tiene ni efectos especiales en el juego, ni nuevas animaciones, pero sí un sonido especial cuando lo usas. Digo yo que ya merece la pena dejarse los 80 eurazos que cuesta. No querrás jugar a ‘Call of Duty: Modern Warfare 3’ sin tu puño absurdo, ¿no?
Ah, sí, y además se llama “guante BEAST”. Qué más quieres. Ironías aparte, los seguidores del juego empiezan a temer que esto se convierta en una tradición: objetos que no valen para nada a precios muy altos para que cuatro incautos llenen las arcas de Activision. Repito: esto cuesta 80 euros. Tú verás si te sale a cuenta tu afición por el mono gigantesco.
Skull Island: Rise of Kong se ha declarado como el peor juego de 2023, pero la historia detrás de su desarrollo es una de explotación laboral muy grave
Internet hace que despersonalicemos todo. Muchas veces no somos conscientes de que detrás de la pantalla hay personas, que cuando nos reímos de algo suele haber el trabajo y el esfuerzo de una persona. Que en ocasiones deberíamos saber moderar nuestras opiniones. Al menos, hasta conocer el total de las circunstancias. Algo que, esta semana, ha ocurrido con el juego más ridiculizado en Internet desde el infame juego de Gollum: el nuevo juego de King Kong.
Bajo el nombre de Skull Island: Rise of Kong, el juego pronto fue nombrado el peor juego de 2023. Con una jugabilidad limitada, unos gráficos cuestionables y unas animaciones de otra época, el juego no parecía un juego hecho en 2023. O siquiera un juego al que se le hubiera dedicado un mínimo mimo o esfuerzo. Pero la realidad detrás del mismo, como siempre en estas circunstancias, no era motivo de risa.
Para sorpresa de muy pocos, detrás de este desastre hay una historia de explotación y malas prácticas, según cuenta The Verge. El estudio independiente detrás del juego, IguanaBee, ha explicado como el publisher que le encargaron el juego, Game Mill, les dio un sólo año para desarrollar el juego desde cero. Comenzando en junio de 2022, su fecha de entrega era el 2 de junio de este mismo año. Con sólo 20 personas pudiendo dedicarse a este desarrollo, no podían negarse porque, al ser un estudio pequeño y éste uno de sus principales clientes, necesitaban el encargo para poder seguir adelante.
Además, este no fue el único problema. Game Mill tiene un historial de publicar juegos licenciados de una pésima calidad, utilizando estudios independientes. Algo a lo que IguanaBee ha señalado que ni siquiera tenían toda la información que necesitaban para poder concluir el juego. Y por supuesto, no aportaron el suficiente dinero como para poder hacerlo en las condiciones que debería.
Eso no excluye que algunos desarrolladores de IguanaBee se sientan orgullosos de su juego. Y deberían estarlo. Conseguir concluir un juego de esta envergadura, en un año, con tantos palos en las ruedas, es un mérito del que sentirse orgullosos.
Hace unos meses habríamos dicho que ‘Gollum’ era, de calle, el peor juego del año por sus mecánicas bastas y su gameplay nefasto. Pero ha tenido suerte. Le ha salido un nuevo competidor… aún más vergonzoso.
El mismo año que ‘Spider-man 2’ ha demostrado que los juegos basados en franquicias pueden dar cosas increíbles se han lanzado también dos juegos que nos devuelven a tiempos peores, cuando los videojuegos basados en películas eran poco menos que un chiste (merecido). Hace unos meses habríamos dicho que ‘Gollum’ era, de calle, el peor juego del año por sus mecánicas bastas y su gameplay nefasto. Pero ha tenido suerte. Le ha salido un nuevo competidor… aún más vergonzoso.
Llevábamos más de veinte años sin un juego del mono gigante, desde la adaptación del ‘King Kong’ de Peter Jackson, que era bastante decente (a no ser que jugarais en Nintendo DS, que era un truño insoportable). Y todos estábamos convencidos de que, con la llegada del Monsterverso y la lucha contra Godzilla, tendríamos más juegos del mono gigante. Pero para tener ‘Skull Island: Rise of Kong’ habríamos estado mejor viviendo con el hype.
Fue un vídeo en Twitter el que llamó la atención sobre las cinemáticas del juego, que mostraban la imagen estática de un dinosaurio atacando que se olvidaron de animar de alguna manera: esto no va a ser bueno. No hay manera alguna de que lo sea… Y el gameplay no ayuda, ofreciendo un juego de exploración en tercera persona y diseños feos que se ha convertido una experiencia blandita y sin alicientes de ningún tipo.
En una isla gigantesca repleto de enemigos con los que pelear, Kong se encuentra siempre con los mismos en los mismos lugares. Ya es casualidad. Pero, además, bugs de sonido, de imagen y de gráficos están a la orden del día, convirtiendo el retorno de Isla Calavera en uno que ojalá no hubiéramos vivido. Los distribuidores son, como podíamos haber imaginado, Gamemill, expertos en hacer las cosas barato, rápido… y mal.
Suyo es ‘Big Rigs’, uno de los juegos famosos por tener más bugs en toda la historia, pero también se han encargado de títulos genéricos de Nickelodeon y versiones de ‘Zombieland’, ‘Cobra Kai’ o ‘G.I.Joe’. Ah, y un juego de Olaf, de ‘Frozen’, para Nintendo 3DS que Disney ha hecho como que no existía. Por favor, que alguien trate al gorila más famoso de la historia con dignidad.
King Kong vuelve, no con una nueva película, sino con un nuevo videojuego, de estilo de aventuras, que debería llegar en algún momento este año.
King Kong es un personaje muy querido, con una gran historia, que ha peleado mano a mano tanto contra Godzilla como contra otras criaturas gigantes y con criaturas de menor tamaño llamadas «seres humanos» que no son menos terroríficas y excitantes. Por eso, cuando Amazon ha filtrado y posteriormente confirmado que hay en desarrollo un juego de nuestro simio favorito, no hemos podido ni sabido disimular nuestro entusiasmo. Porque, ¿a quién no le gusta un buen simio gigante del siglo XX?
Con nombre Skull Island: Rise of Kong, el juego está basado en la franquicia de películas de Legendary Entertainment y Warner Bros. Con un trailer que nos deja ver el juego en movimiento, el juego ha sido desarrollado por GameMill Entertainment, los creadores de títulos como Avatar: The Last Airbender – Quest for Balance o Nicklelodeon All-Star Brawl.
¿De qué trata el juego? De lo que esperamos, pero con un giro emocional inesperado. Controlamos a Kong, liándose a puñetazos con otros monstruos gigantes en Skull Island, pero por un buen motivo: buscando vengar la muerte de sus padres a manos de un monstruo llamado Gaw. Con diferentes biomas que tendremos que atravesar para dar con nuestra némesis, visitaremos selvas, pantanos y cuevas donde nos encontraremos a otras bestias salvajes contra las que tendremos que luchar controlando al simio gigante más famoso de la ficción.
Skull Island: Rise of Kong saldrá en otoño de 2023, aunque aún no tiene una fecha concreta, para PlayStation 5, PlayStation 4, Nintendo Switch, Xbox Series X, Xbox Series S, Xbox One y Steam. Mientras llega el momento, podemos disfrutar de su trailer, con su tono pulp y su estilo beat ’em up que nos deja intuir un juego de aventuras que, si bien no luce como el próximo GOTY, sí luce como un juego extremadamente disfrutón.
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