El pasado 12 de marzo, Tomb Raider I-III Remastered recibió un parche gratuito que introdujo un Modo Desafío, nuevos modificadores, 10 trajes y 15 logros. Este contenido fue creado con el objetivo de alargar la vida del recopilatorio, ofreciendo a los jugadores la posibilidad de rejugar niveles bajo nuevas reglas y con trajes que prometían ventajas especiales, como mejorar la velocidad de Lara Croft. Sin embargo, la recepción de estas novedades ha sido muy negativa entre los aficionados.
Sus outfits no han gustado
La polémica se ha centrado en los nuevos trajes, que muchos jugadores consideran una falta de respeto hacia la estética clásica de Lara Croft. Este descontento ha escalado, dado que varios fanáticos creen que los diseños no corresponden al legado de la franquicia y reflejan un escaso interés por parte de los desarrolladores en preservar la esencia del personaje. A esta insatisfacción visual se suman serias quejas técnicas, con usuarios reportando problemas de audio, errores gráficos, fallos en la inteligencia artificial enemiga y desaparición de partidas guardadas.
Uno de los puntos más sensibles del debate es la sospecha entre la comunidad de que los nuevos trajes pudieron haberse creado utilizando IA generativa. Si bien actualmente no hay confirmación oficial al respecto, la inquietud aumentó después de que Giovanni Luca, antiguo lead artist del remaster, revelara que no estuvo involucrado en la dirección artística del parche y que el equipo original tampoco participó en su desarrollo. Esta falta de claridad contribuye a la desconfianza de los jugadores.
La situación se agrava al recordar que en octubre, Aspyr admitió haber incluido voces generadas con IA en un parche anterior sin la debida autorización, lo que ha llevado a los fans a exigir más transparencia sobre las decisiones artísticas de este último parche. La comunidad espera respuestas que disipe sus dudas y aseguren que la dirección artística de la franquicia está en buenas manos.