Elon Musk ha anunciado en su cuenta de X, la red social anteriormente conocida como Twitter, que Grok creará una película de tamaño completo de La Odisea históricamente correcta. Aunque no ha aclarado cómo piensa distribuirla ni ninguna clase de fecha ni característica de la película, ha afirmado que podremos ver esta versión de La Odisea antes de acabar el año.
Todo esto se suma a la campaña de Elon Musk en contra de La Odisea de Christopher Nolan, a la cual acusa de ser una película woke. Criticando que en su casting haya mujeres negras y hombres trans, que Odiseo llore —algo que, cabe aclarar, ocurre en la historia original— y que en general, no se ajuste a alguna clase de fantasía masculina que no se asemeja a la historia original, se ha convertido en el centro de las críticas contra la película.
Un hombre sin palabra
Si esta película se llegará materializar aún está por ver. Elon Musk tiene un gran historial de promesas incumplidas en su contra. En 2017 predijo la conducción 100% autónoma en seis meses, la cual aún no existe. The Boring Company prometió hacer un sistema subterráneo de transporte rápido por todo EEUU, pero solo hizo dos túneles en Los Ángeles y Las Vegas con graves errores de cálculo. Sus coches eléctricos no han cumplido las expectativas prometidas a los inversores y sus cohetes han estallado. En varias ocasiones.
Para saber si llegara a cumplir esta promesa tendremos que esperar hasta final de año. Pero mientras tanto, La Odisea de Christopher Nolan está disponible en salas de cine de todo el mundo.
Toy Story 5 está causando división entre la crítica. No causando la sensación esperada, parece que es una película que no ha terminado de encandilar como lo hicieron las anteriores. Todas las anteriores películas de la franquicia han conseguido mejores críticas agregadas tanto en Rotten Tomatoes como en Metacritic de hasta diez puntos, haciendo que esta sea la peor película recibida de la historia de la franquicia. Algo que pone en riesgo su estreno, si es que el público acaba siendo de la misma opinión, algo que está por ver.
Esto también hace interesante hacerse una pregunta. Toy Story 4 es hoy considerada una película poco menos que terrible, ¿pero por qué? A la luz de la consideración de esta quinta entrega es interesante volver a ella y ver qué ocurrió con ella y por qué, intentando entender si había algo malo en ella o solo hemos sido injustos con una película que en realidad estaba bien, incluso si no estaba a la altura de la trilogía original. O quizás, incluso estaba a la altura de la misma.
Algunos problemas logísticos
Para empezar, es una película que no le ayudó su contexto. Estrenándose nueve años después de Toy Story 3, en 2019, quienes crecieron viendo Toy Story ya no tenían la misma relación con la franquicia. Difícilmente con hijos propios, pero tampoco con la misma relación con sus juguetes o con Toy Story, era difícil capitalizar las emociones que buscaba explotar. Haciendo que fuera un trabajo mucho más difícil de lo que debería ser.
Al mismo tiempo, también fue la época donde Pixar empezaría a demostrar que era falible. Después de Toy Story 4 estrenarían Onward, Soul y Luca que, sin ser malas películas, no conectarían con el público del mismo modo que sus anteriores películas, demostrando que habían perdiendo parte de su chiste. Algo que ya se sospechaba tras el desempeño más que cuestionable de El viaje de Arlo unos años atrás.
Tampoco es que la película fuera mala. Fue una película que puede considerarse más floja que la trilogía original, pero no necesariamente es como se percibió en el momento. Con un 96% de aprobación en Rotten Tomatoes y un 84 en Metacritic, con una recepción positiva del público del 89% en Post Trak por parte del público, estos son buenos números para cualquier película. La peor valorada de las películas hasta el momento, pero no infamemente peor valorada que el resto, y mucho mejor valorada que Toy Story 5, con un 74 en Metacritic y un 93% en Rotten Tomatoes.
Si a eso sumamos que tuvo 69 nominaciones a premios, de los cuales ganó 29, difícilmente se puede considerar un fracaso. Si bien son pocos considerados con las 97 y 42 de Toy Story 3, siguen siendo grandes números. Demostrando que si bien no era tan buena como las originales, era una buena película.
El problema de la gente
Además, Toy Story 4 tuvo otro problema: se encontró con polémicas totalmente ajenas al hecho en sí de la película. A pesar de que en Pixar no tenían intención alguna de crear ninguna clase de discurso político con la película, la crispación existente en la esfera anglosajona de las redes sociales hizo que hubiera una hipervigilancia, aún hoy presente, que llevó a que la película se viera afectada por la misma. Lo cual llevó a varios boicots que, aún hoy, hace que se perciba de una manera diferente de lo que es.
Debido a que en la película aparecen de forma extremadamente breve dos madres lesbianas, hubo varios boicots acusando a la película de incentivar una agenda LGBTIQ+, tanto por parte de asociaciones conservadoras como por parte de entidades individuales de extrema derecha en redes sociales. Esto emponzoñó el discurso y el debate publicó de la película, tiñendo la opinión de la misma durante semanas y meses, afectando a la misma hasta el día de hoy.
Todo esto ha llevado a que se tenga una opinión terrible sobre la calidad de Toy Story 4. Una película que si bien no es perfecta, no es el terrible choque de trenes que se suele vender. Peor que la trilogía original, pero en ningún caso el desastre del que se suele hablar hoy en muchos círculos, tanto entre críticos y fans. Por eso, y ahora que se estrena su quinta parte, que parece que no ha salido tan bien, es un buen momento para recordar que Toy Story 4, después de todo, quizás no estaba tan mal.
James Bond es uno de los grandes personajes de la ficción contemporánea. Con décadas a sus espaldas y muchos actores habiéndolo interpretado, Bond es la clase de personaje que siempre va a crear polémica. Aunque ha tenido muchas formas, la gente tiene una idea muy particular de quién es el personaje y cómo debe ser. Algo que ha impedido que haya formas diferentes del mismo. Como por ejemplo, un Bond mujer. O negro.
Un actor que nunca pudo ser Bond
De eso ha hablado Idris Elba en una entrevista con GQ, donde ha confirmado que nunca llegó a estar entre la lista de candidatos para hacer de James Bond. La razón por la que se generó la idea de que podría hacer de James Bond, ya hace casi veinte años, fue por motivos muy particulares. El primer de ellos fue la victoria de Barack Obama en las elecciones de 2008, lo cual dio un impulso a la representación negra. La segunda fue unas declaraciones de Daniel Craig en las que sugería que sería interesante ver un James Bond negro por primera vez.
Por su parte, Elba considera que eso hubiera sido imposible. “Siempre he sentido que no es algo realista. James Bond se escribió como se escribió por un motivo. Pero me sentí elogiado por ello. Y también, creo de forma realista que algunos mercados no no buscan eso”, ha dicho al respecto de la posibilidad de que llegara a ser James Bond. Afirmando que no es necesario cambiar a Bond, “es tan irreal que una pizca de realidad es buena, pero no lo intentemos y lo hagamos woke. Creo que es importante que sea puro como lo que es: escapismo”.
Con 53 años, incluso si existiera interés por su parte de ser James Bond, ya no tiene una edad para serlo. Especialmente con los rumores de que buscan un actor joven para hacer del personaje, siguiendo la particular interpretación que ha hecho del mismo su nuevo videojuego, 007: First Light. Pero es interesante ver la perspectiva del hombre que durante años se pensó que sería el nuevo Bond y que ahora sabemos que nunca estuvo destinado a ser.
La serie militar LGBTQ de Netflix, titulada Boots ha suscitado una inesperada revisión por parte del Pentágono tan solo una semana después de su estreno. La serie, que aborda temas relacionados con la comunidad LGBTQ en un entorno militar, ha generado un amplio debate sobre la inclusión y la representación de diversas identidades en las fuerzas armadas de Estados Unidos.
¡Marchen, apunten, fuego!
La portavoz del Pentágono, Kingsley Wilson, emitió una declaración en respuesta a la crítica de la serie calificándola como “basura woke”, aunque el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, no ha hecho comentarios públicos al respecto. La serie se centra en las experiencias de soldados LGBTQ, explorando los retos y la convivencia en un ámbito tradicionalmente percibido como conservador. Este enfoque ha sido recibido con reacciones mixtas tanto dentro como fuera del ámbito militar.
Desde su lanzamiento, Boots ha llamado la atención no solo por su temática audaz, sino también por el contexto en que se presenta. Históricamente, las fuerzas armadas han tenido una larga trayectoria de exclusión hacia las personas LGBTQ, aunque en años recientes ha habido un movimiento hacia una mayor aceptación e inclusión. En este sentido, la revisión del Pentágono podría reflejar una tensión entre el avance de la representación en medios y el conservadurismo existente en ciertos sectores del gobierno.
Además, se especula que el escrutinio por parte de las autoridades militares podría derivar de un deseo por controlar la narrativa en torno a la representación de las fuerzas armadas en un contexto tan inexplorado. La controversia en torno a ‘Boots’ podría ser un catalizador para discusiones más profundas sobre inclusión y diversidad en el ejército, lo que llevará a un examen más amplio de cómo estas historias son presentadas y percibidas por el público en general.
Todo lo relacionado con Star Wars es un éxito inmediato, siempre y cuando no toques a los jedis. Ese es un campo de minas tremendamente peligroso que es mejor no tocar. Nadie quiere que se pueda dar una vuelta de tuerca a lo ya conocido e incluso expandir lo ya sabido se ve, más veces que no, con escepticismo por unos fans bastante agresivos con su franquicia. Especialmente si eso incluye hablar de que había jedis que fueran mujeres o no caucásicos.
Esto es algo que experimentó en sus carnes una de las series de Star Wars más interesantes de los últimos años. Star Wars: The Acolyte quiso hacer algo diferente, mirando en una de las épocas más ricas y vividas del universo de Star Wars, con un casting impresionante, pero los fans la odiaron. ¿Por qué? Esa es una buena pregunta, porque no parece que fuera porque la serie estuviera en absoluto mal.
Jedis cuando ser jedi aún no era extraño
Situándose al final de la era de la Alta República, aproximadamente 100 años de La amenaza fantasma, la serie se sitúa en una época de paz. Existe relativa estabilidad en la galaxia y los jedis aún están en un momento de apogeo, aunque todo eso está a punto de cambiar.
La serie comienza con Osha, una ex-padawan que abandonó su entrenamiento como jedi debido a una agitación interna que tiene con respecto de su conexión con la fuerza, que se reencuentra con su maestro jedi, de nombre Sol, para investigar una serie de crímenes terribles. Algo que les llevará a descubrir una verdad terrible: la orden sith, que se pensaba que había desaparecido de la galaxia, sigue en pie. Y tiene una profunda conexión con ellos dos.
A partir de aquí, la serie es una notable mezcla de historia de detectives, de kung-fu y una clásica película de Star Wars. Teniendo como resultado una mezcla muy fresca y diferente que la hace mucho más interesante que la mayoría de obras derivadas de la franquicia.
Otra de las razones por la que resulta interesante es por su casting. Con unos personajes particularmente ricos, de interacciones vividas, consigue destacar en particular el Maestro Sol de Lee Jung-jae, conocido en occidente por su papel como Seong Gi-hun en El juego del calamar. Demostrando así su versatilidad al defender, de forma excelente, no sólo un papel completamente diferente por el cual le conocemos, sino al hacerlo también en un idioma que no es el suyo.
Un review bombing por woke
Sin embargo, como hemos dicho, la recepción de la serie fue menos que positiva. Hubo críticas legítimas, con mucha gente a la que genuinamente no le gustó por diversos motivos. Eso ocurre incluso con las mejores series. Pero también hubo un grupo de gente que se sintieron violentados por ciertos aspectos de la serie que no deberían ser en absoluto problemáticos para nadie: que sus actores principales, que además eran los jedi más prominentes, eran mujeres y personas de color.
La actriz protagonista, Amandla Stenberg, es afrodescendiente. El actor protagonista, Lee Jung-jae, es coreano. Si a eso sumamos el hecho de tocar que sean jedis, encendió la mecha de muchos fans que lo vieron como un ataque, considerando la serie como woke, llegando a llamarla The Wokelyte, iniciando un proceso de review bombing y acoso donde intentaron por todos los medios sepultar a la serie. Consiguiendo que la percepción y la recepción de la serie, tras sus primeras semanas, fuera absolutamente terrible.
Algo que contrasta con su recepción original. Durante sus primeros cinco días logró 11.1 millones de visualizaciones, convirtiéndose en la serie más vistas de Disney+ de 2024 hasta el momento. Los críticos, además, llegaron a un consenso favorable sobre la serie. Y sólo después del inicio del review bombing con las acusaciones de ser una serie woke se empezó a difundir la idea de que fuera mala o un fracaso de alguna clase.
Eso no quita para que aún sea posible ver la primera y única temporada de la serie. Una serie singular dentro del universo de Star Wars, tanto por su tono como por la época que visita, que si bien no será plato de gusto para todo el mundo, bien se merecía una oportunidad. Porque le pese a quien le pese, The Acolyte tenía muchísimas virtudes por las que merece la pena volver a ella.
La reciente película de Pixar, Elio, ha generado controversia no solo por su contenido censurado, sino también por su desempeño en taquilla. La producción, que costó entre 150 y 200 millones de dólares, ha recaudado solo 73 millones, marcando el peor estreno en la historia del estudio. Los cambios significativos en la trama y personajes se deben a las directrices de Disney, que forzaron la eliminación de temas relacionados con la identidad de género y la protección ambiental.
Una película con una fuerte censura interna
El director original, Adrian Molina, abandonó el proyecto tras recibir críticas y ver cómo su visión se desmoronaba. Inicialmente, Elio era concebido como un personaje queer que reflejaba experiencias personales de Molina, un director abiertamente gay. Sin embargo, después de las intervenciones de los ejecutivos, se relegaron elementos de su carácter original que lo hacían más inclusivo y auténtico. La actriz America Ferrera también dejó el proyecto en respuesta a cambios constantes en el guion, lo que resultó en una falta de representación latina en el liderazgo.
Los críticos apuntan a que Pixar ha retrocedido en sus esfuerzos por mostrar diversidad, a pesar de que se podría haber mantenido una postura más fuerte ante la censura interna. Así mismo, se ha señalado que la falta de identidad de la película ha dejado a los espectadores desconectados emocionalmente. La película, que inicialmente había sido bien recibida en proyecciones de prueba, no logró captar el interés del público en general, lo que llevó a alarma dentro del estudio.
Con Elio siendo un claro ejemplo de las luchas internas de creatividad y representación dentro de Pixar, el futuro del estudio se plantea incierto. Los cambios impuestos no solo han afectado la autenticidad de la película, sino también la imagen de Pixar como un pilar de innovación y diversidad en la animación. En tiempos donde los directores pierden su voz y las historias se convierten en sombras de lo que podrían ser, el camino hacia el futuro parece más complicado que nunca.
Neil Druckmann, el director de Naughty Dog, ha abordado recientemente la reacción negativa en torno a su próximo título, Intergalactic: The Heretic Prophet. Este juego, que presenta a una mujer de color calva como protagonista, ha sido objeto de críticas por parte de un grupo minoritario en línea considerado anti-woke. En respuesta a los comentarios tóxicos, Naughty Dog decidió deshabilitar los comentarios en el tráiler de revelación durante los Game Awards del año pasado, tras enfrentar una avalancha de respuestas hostiles sobre la apariencia del personaje principal, Jordan.
Neil Druckmann, cansado de los comentarios tóxicos
En una entrevista con Last Stand Media, Druckmann instó a centrarse en la creación artística y a desestimar el ruido de las críticas. “Es simplemente algo que ocurre en la actualidad con los medios, que debes ignorar en su mayoría, mantenerte firme y hacer lo que crees”, afirmó. Esta respuesta sugiere un compromiso de Naughty Dog con la autenticidad en el arte, desafiando las expectativas en un momento en el que las críticas han cobrado vida propia en el ámbito de los videojuegos.
Intergalactic: The Heretic Prophet ha sido descrito como un juego cuya narrativa se centra en la fe y la religión, en un intento por distanciarse de la controversia que rodeó proyectos anteriores de Naughty Dog. El juego está inspirado estilísticamente en Cowboy Bebop, lo que apunta a una experiencia de acción con un enfoque narrativo distintivo. Aunque aún no se han revelado detalles sobre la jugabilidad, algunos comentaristas señalan que se percibe como una propuesta asegurada, a pesar de la controversia que la rodea.