En Hollywood lo saben: posicionarse políticamente como lo hace Javier Bardem (que se atrevió a decir en los Óscar “Palestina libre”) solo lo pueden hacer unos pocos. El resto, viendo la reacción de los magnates, temen por su puesto de trabajo, para que no se repita lo de Melissa Barrera en Scream 7. Incluso Susan Sarandon, que ha sido muy clara siempre en sus opiniones políticas, sigue siendo rechazada precisamente por ellas.
Desde el río hasta el mar
Uno pensaría que una leyenda como Sarandon pasaría sus años dorados eligiendo sus proyectos, pero, sin embargo, no trabaja en nada especialmente conocido desde Blue Beetle. A sus 79 años se merece el respeto de toda la profesión, y no su desprecio… aunque ella misma asume que tener unas ideas concretas la pone en peligro.
“Aún me han rechazado en películas recientemente porque hay agencias que le piden a la gente que no me contraten. Pero esa es la estructura de poder. Creo que entre la gente, y desde luego internacionalmente, me siento bienvenida“. Aunque afirma que algo ha cambiado en el discurso y el sentimiento de la gente hacia el genocidio de Israel en Palestina, porque “nadie entendía cuánto dinero le da Estados Unidos a Israel”, es cierto que la industria sigue poniendo su lupa contra los disidentes… aunque ya sean tantos que es imposible pararles.
De hecho, afirma que a Andrea Pallaoro, el director de la película que presenta en Venecia, The Echo Chamber, le dijeron que no la contratara, pero lo hizo de todas maneras. “Se lo agradezco, porque no siempre escucha a las advertencias. Ha habido un cambio en términos del público general, pero sigue habiendo posiciones en mi industria donde hay sionistas que nunca han relajado sus sentimientos hacia mí. Pero he encontrado a mi familia y a mi gente y estoy bien”. Quién necesita Blue Beetle 2.
