¿Es Tom Cruise una estrella siempre y arrastra al público solo por ser él, o el éxito de los últimos años se lo ha llevado porque eran blockbusters? Digger parecía la película que solucionaría la duda definitivamente, pero se ha confirmado que es tan extraña, tan fuera de lugar y tan incómoda para los que ya la han visto que es probable que, lejos de ser un éxito, se convierta en uno de los fracasos más grandes de 2026.
Tom Cruise, al hoyo
Digger ha costado tanto dinero que Warner solo llegará a ganar algo si recauda más de 325-350 millones de dólares. En su primer fin de semana, ni las previsiones más bajas han llegado a un número tan abismal: si se cumplen las previsiones de los analistas, empezará con solo 12 millones de dólares en Estados Unidos (detrás del otro gran estreno de la semana, Verity), siendo la segunda película seguida de Alejandro González Iñárritu en pegársela.
Y no, no tiene pinta de que en el resto del mundo vaya a ser un éxito o de que pueda levantar el vuelo después: las primeras críticas están siendo terribles y solidifica un año terrible para Warner, a la que le ha costado estrenar películas que pasen de los 100 millones de recaudación. De hecho, tan solo han conseguido ganancias con Cumbres Borrascosas, Mortal Kombat II y La Momia de Lee Cronin. Y ninguna ha sido espectacular precisamente.
Definitivamente, si esta cifra raquítica se asegura finalmente, Warner estará en su momento más débil y preparada para la fusión. Este año Supergirl, ¡La Novia!, Prácticamente Magia 2 y El final de Oak Street han hecho que pierda un total de unos 260 millones en taquilla. Pero lo peor está por venir si ni Tom Cruise sube el nivel.
