El estudio de ‘Life is strange’, acusado de crear un ambiente tóxico

Y, sobre todo, ¿cómo es posible que un juego como ‘Life is Strange: True Colors’, admirado por su representación LGBTQ, estuviera a punto de salir al mercado con símbolos nazis a lo largo y ancho de sus pantallas?

Es duro saber que la empresa que ha hecho algunos de tus videojuegos favoritos de los últimos años realmente era un hervidero de toxicidad y racismo. Pero es lo que hay… Y es posible que la culpa ni siquiera sea totalmente suya, sino de la empresa madre. Hablo de Deck Nine y Square Enix, claro, los responsables de ‘Life is Strange’ después de arrebatárselo de las manos a Don’t Nod. Buen juego, gracias, ahora lo harán estas personas de aquí. Y ojalá este hubiera sido el movimiento más sucio al respecto.

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La vida es rarísima

¿Cómo es posible que una desarrolladora que a duras penas conseguía financiarse con Kickstarter pasara a liderar una de las franquicias más queridas de la historia moderna de los videojuegos? Y, sobre todo, ¿cómo es posible que un juego como ‘Life is Strange: True Colors’, admirado por su representación LGBTQ, estuviera a punto de salir al mercado con símbolos nazis a lo largo y ancho de sus pantallas?

Ese -que es una supuesta equivocación cuyo origen aparentemente siguen examinando- es solo la punta del iceberg: Deck Nine fue creando un ambiente de trabajo tóxico permitiendo no solo comentarios machistas, sino semanas y semanas de crunch donde los desarrolladores metieron entre 70 y 80 horas semanales. No eran obligatorias, claro, pero la lista de trabajo era tan absurdamente amplia y en Square metían tanta prisa que no quedaba otra.

Y con crunch, una major mirando por encima del hombro (insistiendo en que no quería que el juego fuera calificado como “gay”) y un montón de nuevos empleados metidos a presión llevan, de manera inevitable, a la toxicidad. Ah, sí: hay que sumarle guionistas que no quisieron aceptar que estaban equivocados (el final original del juego era muy similar a una violación) y una Square que solo aceptó que la protagonista era bisexual después de que la prensa y el público se deshiciera en halagos.

Y, por supuesto, hubo sus casos de acoso sexual, bullying y transfobia que culminaron con los símbolos nazis dentro de ‘Life is strange: True colors’. Ahora, tras varios juegos cancelados (y empleados despedidos), Deck Nine ha basado su propia existencia en la próxima entrega de la saga que está desarrollando. La pregunta es si podrá recuperarse de estas acusaciones. Y la respuesta, francamente, no está clara.

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Salta la polémica: ‘Final Fantasy XVI’ ha sido prohibido en un país (y Square se niega a censurarlo)

Esta nueva entrega de la saga de Square sí que está dando de qué hablar porque promete ser un juego para mayores de edad en el que encontraremos drogas, escenas de tortura, sexo, prostitución y crímenes de odio.

Queda un mes y medio para el lanzamiento de ‘Final Fantasy XVI’ y, aparte de repetirse el ciclo de cada Final Fantasy (los fans diciendo que el anterior sí que era el bueno y este no), esta nueva entrega de la saga de Square sí que está dando de qué hablar porque promete ser un juego para mayores de edad en el que encontraremos drogas, escenas de tortura, sexo, prostitución y crímenes de odio. Vaya, como un crossover entre Final Fantasy y ‘GTA’. Sin embargo, hay un país que ha ido más allá de calificarlo “para adultos”: lo ha borrado de la existencia.

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La saga de Square Enix vuelve a lo más alto del género

Fantasía final, pero final del todo

Según ESRB, el sistema de clasificación estadounidense, las voces que dicen que se han pasado de edgy no mienten: habrá gemidos en un hotel, diálogos como “Estaría encantada de enseñártelo… si puedes permitírtelo”, culos y pechos a medio enseñando o palabras como “joder” y “mierda”. Vale, sí, a nosotros tampoco nos parece que sea para poner el grito en el cielo pero ha sido suficiente como para calificarlo con la M, o sea, recomendando que los menores de 17 años no se acerquen a él. La PEGI, por su parte, lo ha calificado también para mayores de 18.

Por supuesto, lo esencial del juego sigue ahí: orcos, magia, espadazos, bolas de fuego, esas cosas. Al fin y al cabo, sigue siendo ‘Final Fantasy’, por mucho que de repente haya escenas escritas por un niño de quince años. Sin embargo, en Arabia Saudí, la compañía encargada de poner una calificación se ha negado a ello y, consecuentemente, el juego no saldrá a la venta y quedará inédito en el país.

El motivo es que Square se ha negado en banda a censurar el juego y a hacer las modificaciones necesarias para que lo vean con buenos ojos, así que los más aficionados de allí puede que ya estén preparando “maneras alternativas” de conseguirlo. Guiño, guiño. El órgano encargado de la calificación no ha dicho exactamente qué es lo que les ha molestado, pero los rumores dicen que se trata de una pareja homosexual. Francamente, bien por Square. Hay dinero por el que no merece la pena rebajarse.

No es el primer juego censurado en Arabia Saudí, que tiene una amplia tradición de prohibir experiencias por los motivos más peregrinos. Por ejemplo, ‘The last of us II’ tenía una pareja homosexual, ‘Dead rising 2’ apuestas y desnudos, ‘God of war’ contenido religioso y sexual y ‘Spec Ops: The Line’ una representación ficticia de Dubai. Hay muchos otros, entre los que se encuentran ‘Roblox’ o ‘Injustice: Gods among us’, y ‘Final Fantasy XVI’ solo es uno más en la lista.

No es menos cierto que, aparentemente, las leyes de Arabia Saudí no siguen el cumplimiento de la censura y los juegos terminan apareciendo en las tiendas sin que pase nada al respecto, así que los fans del rol japonés del país probablemente puedan hacerse con él de todas maneras. El asunto de la censura es curioso: por ejemplo, en Afganistán no se prohibió ningún juego entre 2001 y 2021, excepto uno, con la idea de proteger a las generaciones más jóvenes de una mala influencia. Estarás pensando en ‘Manhunt 2’ o ‘Carmageddon’, ¿verdad? Pues era ‘PlayerUnknown’s Battlegrounds’. Lo que hay que ver.