Sony podría estar en problemas. Dos ciudadanos estadounidenses de California han iniciado una demanda colectiva contra la empresa al considerar ilegítimo que suban los precios de sus productos para mantener sus beneficios a causa de los aranceles impuestos por el gobierno de Donald Trump. ¿Por qué? Porque finalmente no ha habido tales aranceles y el gobierno va a indemnizarlos por las pérdidas que hayan podido sufrir por su causa.
Un gobierno económicamente irresponsable
La historia completa es que, como prometió, Donald Trump impuso unos duros aranceles en el país, algo que la Corte Suprema de Estados Unidos anuló poco tiempo después. Muchas empresas subieron sus precios para anular el impacto que tendría sobre sus cuentas esta subida, repercutiendo el coste sobre los ciudadanos. Pero al anular los aranceles, varias empresas demandaron al gobierno de EEUU por la aplicación ilegal de estos aranceles, pudiendo llegar a recibir hasta 160.000 millones de dólares totales en reembolsos. Y aquí reside el corazón de la demanda. Consideran ilegítimo que reciban dinero del gobierno y, además, repercutir el costo de esas subidas en los usuarios.
De hecho, las leyes juegan en su favor. La ley de protección al consumidor afirma que estas subidas de precios no son legales, dándoles una posibilidad de pelear en los tribunales. Algo que se potencia porque no es la única demanda colectiva de esta clase. Nintendo también se enfrenta a una demanda idéntica por las mismas razones: los consumidores estadounidenses no quieren pagar dos veces por la pérdida de beneficios de las empresas.
Aunque está todo en el aire, cómo se decidan estas demandas bien podrían afectar mucho más allá de EEUU. Tanto Sony como Nintendo han subido los precios de sus productos a nivel mundial y esto bien podría obligarles a bajarlos no solo en EEUU, sino también fuera de él. Aunque para eso, primero tendrán que declararse los tribunales.
