Con el lanzamiento de Nintendo Switch 2, el 5 de junio de 2025, la gran mayoría de jugones se conformó con el Mario Kart World que venía incluído con la consola. Al fin y al cabo, pagar 90 euros por un juego es algo que, de primeras, la mayoría de nosotros rechazamos (a no ser que sea un Zelda, un GTA o que estemos podridos de dinero). Sin embargo, el que debería haber sido el Tetris de Switch 2 se ha quedado un poco a medias. Sí, claro que es divertido. Es un Mario Kart, al fin y al cabo, pero con errores de bulto imposibles de evitar que, para muchos, lo han convertido en el peor juego de toda la saga. ¿Vienes a ver si es lo mejor que han hecho nunca o el título venido del averno que algunos afirman que es?
Peor: Pistas poco imaginativas
Todos recordamos auténticas maravillas conceptuales como el Reloj Tic-Tac, el Centro Cocotero o el Aeropuerto Soleado. Sin embargo, en Mario Kart World no hay ninguna pista temática, más allá de la arena o el agua: por bien que estén pensados los recorridos, nada resalta porque falta imaginación y, por qué no decirlo, ambición. Al final, cada una de las pistas parece igual que la anterior y parecen haber tenido miedo al éxito. El resultado final hace que sea imposible recordar una sola, por muchas horas que le hayas metido. Una pena.
Mejor: Circuitos que no se repiten
Eso sí, al César lo que es del César: es imposible aburrirse porque, a diferencia de otras secuelas de Mario Kart, aprenderse los circuitos es mucho más complicado. Al fin y al cabo, la mayoría de las pistas, en lugar de repetirse una y otra vez, continúan todo el rato hacia adelante, impidiendo que repitas estrategias y dando muchísima más diversión, carreras más largas y secretos por descubrir en forma de atajos. ¡Que tomen nota el resto de juegos futuros de la saga!
Peor: No hay grandes avances
Es imposible que Mario Kart World tenga todo lo que tuvo Mario Kart 8 Deluxe, claro: 24 copas, 96 carreras, 42 personajes… Pero lo peor es que se siente un paso atrás. No hay avances de ningún tipo y los gimmicks de otros juegos de la saga no son lo suficientemente profundos. No hay atrevimiento jugable: a un nivel básico es más de lo mismo, sin nada que pueda sorprender al jugador que no sea experto: los nuevos objetos son más molestos que otra cosa, y ojalá no fuera así. Es una pena.
Mejor: Circuitos interconectados

Eso sí, ha habido gente pensando y con la pretensión de crear el juego más interconectado de toda la saga. En cada copa, en lugar de poner cuatro circuitos sacados de su padre y de su madre, hay una unión tanto estética como jugable, porque para eso se desarrolla en una isla: la parte de arena, la de agua, la campestre… Esto, además, abre posibilidades para el futuro con su inevitable DLC, y da la sensación, como pretenden en Nintendo, de estar jugando a un mundo al completo, con su mundo abierto y todo. Eso no es necesariamente bueno.
Peor: El mundo abierto está incompleto
Y es que el mundo abierto está completamente vacío. Sí, puedes hacer un par de retos, pero resultarían más divertidos si no hubiera que buscarlos por un mapa gigantesco repleto de la nada más absoluta. Muy bien por la idea de hacer distintos recorridos tematizados, pero para la próxima vez, si quieres poner un modo libre… ¿Podríamos tener algo que hacer en ellos, por favor?
Mejor: Una nueva manera de correr

Efectivamente, no hay gimmicks (como volar, ir bajo el agua o tener un compañero en el coche), pero los jugadores más veteranos y competitivos se lo pasarán pipa subiéndose por los raíles, adquiriendo velocidad, encontrando los atajos secretos y aprendiendo cuándo y cómo saltar para maximizar la velocidad. Mario Kart World no es el juego que los fans casuales querían, pero es, desde luego, el que los competitivos merecen. A partir de ahí, tú decides si te convence o mejor te pasas al Pokopia.