Pokémon es una franquicia que lleva años arrasando. Tiene todo para hacerlo. Personajes tremendamente carismáticos, una empresa con un músculo financiero y logístico para llevarla adelante, y un fandom dispuesto a perdonar los tropiezos que nunca son tan sonados como para que sean un problema. En The Pokémon Company tienen lo que tienen en Disney, en Sanrio y prácticamente nadie más: una franquicia de éxito eterno y la inteligencia para saber cómo explotarla.
Esa no es la única razón de la popularidad de Pokémon. Otra es que sus videojuegos son buenos de un modo muy peculiar. Son accesibles y disfrutables para el público casual e infantil, para quienes están pensados, pero son tan profundos como para que pueda surgir toda una escena competitiva a su alrededor. Una sancionada por la propia The Pokémon Company. Algo que han querido explotar de forma más profunda con Pokémon Champions.
Pokémon Champions demuestra que el competitivo es para todos
Lanzado el pasado 8 de abril en Nintendo Switch y Nintendo Switch 2, con una versión para móviles anunciada para un momento posterior de este mismo año, Pokémon Champions quiere ser el punto central del juego competitivo de Pokémon. Algo que se demuestra desde el momento que encendemos el juego.
Aquí apenas hay historia. No capturamos pokémon, sino que los conseguimos en una especie de sistema gacha o los transferimos de otros títulos de Pokémon. Ni siquiera podemos personalizar de forma muy profunda nuestro personaje protagonista. La parte central del juego es el combate. Con ranked, amistoso y torneos, todo gira entorno a los combates, y tras una serie de tutoriales para enseñarnos lo absolutamente básico sobre el juego, nos dan a elegir un pokémon, nos dan otros cinco que van en consonancia con el mismo, y nos lanzan a la arena para combatir.
Pokémon Champions se siente como que quiere convencer a los jugadores de que el competitivo es para todo el mundo. Y lo consigue. Porque si bien hace algunas concesiones por el camino para ello, lo que hace, a día de hoy, suma más que resta al juego y a sus posibilidades de futuro.
Si el competitivo de Pokémon tenía dos problemas eran, primero, que resultaba completamente inaccesible para quienes entraban de cero, y segundo, que al ir conectado a los juegos de la franquicia principal debían rendirse a las reglas y sistemas que se aplicaran pensando principalmente en la experiencia casual. Con Champions, centrado específicamente en ofrecer un juego competitivo centrado en el combate, han podido atajar ambas cosas. ¿Cómo? Haciendo algo tremendamente impopular y que les ha costado muchas críticas, en cierta medida injustas: recortando muchísimo contenido.
En Pokémon Champions hay 187 pokémon y de mecánicas de combate solo hay mega evoluciones, de las cuales hay 59. Objetos, algo más de 100. Siendo que actualmente hay 1.025 pokémon, las megaevoluciones, los movimientos z, el dinamax, la teracristalización y los movimientos +, además de algo más de 300 objetos, muchos jugadores se han sentido decepcionados por la tremenda escasez que supone con respecto de lo que había hasta ahora. Especialmente porque la próxima temporada competitiva se jugará ya en Pokémon Champions.
Pero este cambio es positivo. Al haber menos pokémon y menos objetos, es más fácil lidiar con ello para jugadores que se introducen por primera vez al juego competitivo, permitiendo un aprendizaje más sencillo. También permite a Pokémon Company crear metas más cerrados, donde controlen de forma delicada el nivel de poder que quieren conseguir en cada momento, pudiendo combinar diferentes mecánicas de combates u objetos si quieren añadir un nivel de complejidad extra en cualquier momento dado. Dándoles mayor flexibilidad a la hora de dar forma al competitivo, y abriendo la posibilidad a un meta más rico y variado, gracias a esa constricción. Porque, a veces, menos es más.
El problema de ser free-to-play
Dicho eso, no todo es bueno. Es cierto que la ausencia de muchos objetos clave y el centrar la mayoría de los objetos en las piedras de megaevolución, siendo la mayoría de objetos bayas de una u otra clase, hace que las estrategias basadas en objetos se vuelvan excesivamente pobres. Algo que deberían corregir añadiendo en futuras actualizaciones si no los objetos más populares del competitivo, si entre una docena y una ventana de objetos que vuelva más rico y complejo esta capa estratégica del juego.
Más problemático es el tema de la monetización. Porque si bien ahora no es un problema, es fácil ver cómo puede llegar a serlo.
Pokémon Champions es muy generoso. Casi demasiado. Pero ahí está el truco. Todos los free-to-play empiezan siendo muy generosos para acabar no siéndolos y es fácil ver cómo éste puede convertirse en un pozo de dinero. Para empezar, los pases de batalla mensuales, que si bien corresponden sobre todo a cosméticos, ya suponen un gasto más que generoso de dinero para cualquiera que quiera completarlos mensualmente.
Pero, ¿y quién quiera jugar totalmente free-to-play? Puede, en teoría. Solo hay una moneda de juego y dos tipos de tickets diferentes, que se consiguen mediante las suscripciones de pago, que, como decíamos, hasta el momento se ha repartido de forma generosa. Y aún más generosamente si se paga los 8 euros del starter pack que da una pequeña ventaja en ese sentido, pero que en ningún caso es necesaria.
El problema es que el juego tiene una suscripción. De 50 euros anuales, o 5 euros mensuales, ofrece grandes ventajas en moneda del juego y tickets. Aunque falta por ver si realmente será necesaria para mantenerse al ritmo de las actualizaciones del juego, esa no es la única suscripción que necesitaremos. Pues si queremos importar nuestros pokémon de otras entregas de la franquicia tendremos que traerlos desde Pokémon Home, una app gratuita donde podemos guardar a nuestros pokémon. Siempre y cuando no sean más de 30.
Aquí está la trampa donde seguramente acaben costando dinero a sus jugadores. Los pokémon de Pokémon Home no se transfieren a Pokémon Champions, sino que se prestan: se pueden usar en Champions, pero continúan en Home. Ocupan espacio tanto en Home como en Champions. Lo cual significa que si traemos nuestros pokémon previamente optimizados de otras entregas para ahorrarnos dinero estaremos poniendo a prueba los límites de nuestra cuenta de Home. Y si lo sobrepasamos, tendremos que pagar una suscripción mensual o anual que, si bien no es muy cara, es otra suscripción que sumar a la de Champions. O si queríamos jugar free-to-play, una que pagar, al menos.
Ese es el gran problema del juego. Que ya se ve por donde quieren cogernos la cartera. Lo más costoso y con diferencia es fichar pokémon, ya que conseguir pokémons de forma permanente es realmente caro, pero traerlos de Home requiere un espacio permanente que puede llevarnos a tener que pagar una suscripción, queramos o no. Y eso bien puede acabar siendo exactamente lo que mate el juego: la necesidad de The Pokémon Company de hacerse con nuestro dinero.