Visto ahora, está claro que Kate Winslet y Leonardo DiCaprio tuvieron una suerte increíble al aceptar el papel de Titanic. Sin embargo, por aquel entonces no todo el mundo lo veía igual y llegó a haber críticos que pusieron en tela de juicio a James Cameron y su obra megalomaniaca. Fue la primera película de la historia en superar los 1000 (y los 2000) millones y se situó como la más taquillera de la historia hasta que él mismo se superó con Avatar. Un exitazo en toda regla, vaya.
Near, far, wherever you are
Uno de estos críticos, que imaginaba que la película iba a ser un éxito para todos menos para los actores que la protagonizaran, fue John C. Reilly, uno de los mejores actores de la historia moderna, que intentó que DiCaprio dejara en la estacada a Cameron para protagonizar Boogie Nights a los mandos de Paul Thomas Anderson. Que, por cierto, es un señor peliculón.
Reilly, que conocía a DiCaprio desde pequeño, se juntó con él para decirle su verdad: “Escucha, Leo, deja que te diga algo. Titanic va sobre un barco que se hunde. Todo el mundo sabe que el barco se hunde. A nadie le va a importar una mierda quién está en el barco“. No se puede decir que la historia le haya dado la razón, desde luego.
Para convencerle le habló maravillas de Anderson: “Este tío, este director, va a ser uno de los más talentosos dentro de un tiempo, y no deberías perder esta oportunidad”. Todo sea dicho, ahí tenía razón, pero DiCaprio quiso seguir con Titanic porque sus agentes le cnvencieron de que tenía que hacer algo grande. “Te lo digo, tío, te lo digo, no te mentiría. Va sobre un barco que se hunde”, insistió Reilly.
Al final, Mark Wahlberg protagonizó Boogie Nights e hizo un papel increíble, mientras que DiCaprio acabaría juntándose con Paul Thomas Anderson en la fabulosa Una batalla tras otra. Al final, como no suele pasar en Hollywood, salieron todos ganando.