Las 5 películas de Stephen King que hemos preferido olvidar

Un año sin su adaptación de Stephen King pertinente se hace raro. Ya sean versiones de It, Doctor Sueño, The Monkey o Los chicos del maíz, lo que está claro es que el público siempre va a reaccionar a una buena película del mago del terror. Pero claro, con el estreno este año de La Larga Marcha, La Vida de Chuck y The Running Man, solo podemos preguntarnos… ¿Qué pasa cuando las adaptaciones no salen bien? Porque con tantísimas películas a sus espaldas, lo raro es que alguna no se tuerza, ¿no? Para tratar de evitaros malos tragos y recordar esas veces que quisimos irnos del cine para no volver a leer una novela suya en la vida, ¡repasemos las 5 peores películas basadas en libros de Stephen King!

La fosa común (1990)

El propio Stephen King, que suele ser benevolente con sus propias películas, aborrece La fosa común y la considera “una película hecha rápida para explotar el éxito”. Lo consiguió: estuvo una semana en el puesto 1 de la taquilla norteamericana antes de caer después de que el boca-oreja la dejara como lo que es: una mala, malísima película que trata sobre un hombre que debe trabajar al lado de un cementerio abandonado y rodeado de ratas. Como imaginaréis, la cosa acaba como el rosario de la Aurora. Su director, Ralph S. Singleton, nunca volvió a acercarse a una cámara tras el fracaso crítico (es una de las pocas películas con el dudoso honor de tener un 0% en Rotten Tomatoes)

Alianza macabra (1995)

Tobe Hooper, el mismísimo director de La matanza de Texas y que ya hizo la mítica miniserie basada en El misterio de Salem’s Lot (de King, precisamente) metió la pata hasta el fondo al adaptar una historia corta del escritor que se ha revalorizado a día de hoy, pero intuyo que tan solo por el prestigio de sus autores y la presencia en el reparto de Robert Englund o Ted Levine. Costó muy poco y recaudó muy poco, pero sorprendentemente tuvo dos secuelas en 2002 y 2005. Hay gente para todo.

Ojos de fuego (2022)

En 1984, Ojos de Fuego fue un éxito de culto que dio una faceta hasta entonces inédita de Drew Barrymore, conocida por aquel entonces por ser la niña de E.T. Así que, por supuesto, casi 40 años después decidieron que la mejor idea era hacer un remake, pero con Zac Efron en el reparto y Blumhouse en la producción. El resultado es tristemente inenarrable, con un guion terrible y unos efectos visuales que caían en el ridículo, pero sirvió para algo: la actriz infantil Ryan Kiera Armstrong ganó el Razzie a peor actriz y lo revocaron debido a su corta edad. Eh, al menos ha servido para que los premios “de las risas” no hagan bullying. Algo es algo.

Carrie 2: La ira (1999)

Nadie entendió muy bien el motivo, pero 23 años después del estreno de Carrie, alguien en Hollywood decidió que merecía, sí o sí, una secuela que no viniera a cuento de nada. Así nació Carrie 2: La ira, una película que en su guion original no tenía nada que ver con Stephen King pero que obligaron a reescribir para ponerle unos cuantos puntos de conexión con la cinta de 1976. Fue un fracaso absoluto y es normal: su director original, Robert Mandel, se marchó del rodaje después de algunas semanas y fue sustituido por Katt Shea, que solo tuvo unos días para prepararlo todo. Y créeme: el descontrol se nota.

Cementerio viviente 2 (1992)

En Cementerio viviente, la película de 1989, todas las tramas quedaban cerradas y no había ningún hilo del que tirar. Pues por supuesto que se sacaron de la manga una segunda parte que sorprendentemente llegó a estrenarse en cines, ¡e incluso dio beneficios para Paramount! Es una de las pocas películas en las que King ha obligado a que quiten su nombre de los créditos, avergonzado, y no es para menos: su directora quería traer de vuelta a Ellie, la única superviviente de la primera parte, pero en Paramount tenían miedo de dar el protagonismo a una adolescente y le cambiaron de sexo: Edward Furlong, recién salido de Terminator 2: El juicio final, hizo el ridículo por ella. De esa que se libró la actriz.

La película de terror del momento se basa en un hecho real que vivió su director y que le marcó de por vida

En un mundo donde cada 40 segundos un niño desaparece o es secuestrado, la película ‘Weapons’, dirigida por Zach Cregger, ofrece una reflexión impactante sobre esta dolorosa realidad. Con un total de 840.000 niños desapareciendo cada año en Estados Unidos, según el Child Crime Prevention & Safety Center, el filme toma como base una tragedia personal del director, que lo impulsó a explorar sus emociones más profundas.

La pérdida convertida en arte

En una reciente entrevista con Entertainment Weekly, Cregger compartió que la idea de ‘Weapons’ nació tras perder a alguien muy cercano de manera repentina. Esta pérdida lo llevó a escribir la historia como una forma de entender su propio dolor, aunque duda en explicar el significado personal de su obra para no restarle al espectador la posibilidad de conectar con ella a su manera. Es una historia increíblemente personal, afirmó, reconociendo que algunos capítulos son auténticamente autobiográficos.

‘Weapons’ ha sido aclamada tanto por la crítica como por el público, recaudando cuatro veces más de su presupuesto inicial. Este éxito no solo la convierte en un referente dentro del género cinematográfico en 2025, sino que también abre la puerta a un cine más personal y menos enfocado en franquicias, marcando un posible cambio en la industria.

La película se presenta como un hito en la carrera de Cregger y como un paso hacia nuevas narrativas que exploran emociones auténticas y experiencias vividas. A medida que el cine busca alejarse de las fórmulas de éxito preestablecidas, ‘Weapons’ podría ser un catalizador para que otros directores se animen a contar historias más personales y significativas.

Ninguna otra película de terror supo encapsular mejor el miedo en tiempos de COVID, pero casi todo el mundo la ignoró

¿Os acordais del COVID? Qué tiempos, ¿eh? Es posible que pasarais aquellos días viendo películas, pero ninguna os habría marcado tanto como She Dies Tomorrow, dirigida por Amy Seimetz, que fue filmada en 2019, antes de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, sus temáticas sobre la ansiedad, el aislamiento y el miedo a la muerte resuenan profundamente con los desafíos que enfrentó la sociedad durante la crisis sanitaria. A través de un enfoque enigmático y deliberadamente opaco, Seimetz invita a la audiencia a confrontar su propia mortalidad, explorando cómo esta percepción afecta las relaciones humanas y la manera de vivir.

Ella morirá mañana por la mañana

La trama sigue a Amy, interpretada por Kate Lyn Sheil, quien se enfrenta a la creencia de que su muerte es inminente. Esta idea se propaga entre su círculo de amigos, generando reacciones que van desde la melancolía hasta decisiones drásticas. A medida que la película avanza, los personajes revelan sus miedos y deseos en un entorno que mezcla el humor negro con la tristeza, mostrando las diversas formas en que la amenaza de la muerte transforma su perspectiva sobre la vida.

El tono de la película se establece desde el principio cuando Amy, atrapada en su propia ansiedad, describe de manera vaga sus relaciones pasadas. Este aspecto de la narrativa —un relato semi-autobiográfico— permite que los espectadores completen los vacíos de la historia, dejando preguntas sin respuesta que sumergen a la audiencia en una experiencia surrealista.

A pesar de sus toques oscuros y su narrativa desafiante, She Dies Tomorrow demuestra ser un comentario incisivo sobre cómo el miedo y la ansiedad han influido en el arte y la cultura contemporánea. Al final, la película se convierte en un reflejo de la incertidumbre de tiempos recientes, tocando fibras emocionales que resuenan incluso en un contexto post-pandémico.

La película de terror más misteriosa del año reúne a la actriz más infravalorada de Hollywood con el director más atrevido

Tatiana Maslany, considerada una de las actrices más subestimadas de su generación, capturó la atención del público con su destacada actuación en Orphan Black, donde interpretó a múltiples clones. La versatilidad y profundidad de su trabajo han hecho que muchos en la industria se pregunten por qué no ha recibido el reconocimiento que merece.

¡Hulka pasa miedo!

Maslany se une ahora al director Osgood Perkins en su próxima película, Keeper, un horror que explora la intimidad y las inseguridades dentro de una relación. La actriz describe su colaboración con Perkins como liberadora, destacando que le permitió explorar sus instintos creativos sin las restricciones habituales de la industria. “Fue increíblemente liberador”, comenta Maslany, subrayando el enfoque de Perkins en dar libertad a los actores para explorar sus personajes de manera más orgánica.

En Keeper, la trama se desarrolla en un fin de semana en una cabaña, donde una pareja enfrenta sus inseguridades y profundidades emocionales en un entorno inquietante. Perkins señala que el horror contemporáneo examina las complejidades de las relaciones humanas, adaptándose a los problemas actuales que muchos enfrentan. “Es una película de crecimiento para adultos”, explica el director, sugiriendo que el género ha evolucionado para reflejar las dinámicas modernas en las relaciones.

Por otro lado, Maslany no tiene información sobre una posible nueva temporada de She-Hulk: Abogada Hulka, pero ha expresado su interés en continuar explorando el personaje de Jennifer Walters. Aunque no es capaz de confirmar una secuela, admite que le encantaría seguir indagando en la fisicalidad que este papel le ofreció, agradecida por la experiencia y la dirección creativa de Jessica Gao en la serie.