Nintendo ha decidido que Fire Emblem es una de sus franquicias estrella. Aunque durante muchos años no ha vendido lo que otras de sus grandes franquicias, como Super Mario o The Legend of Zelda, siempre ha intentado guardarle al menos espacio para un título por generación. Y si en portátiles consiguió estallar en popularidad ya en Nintendo 3DS, en consolas de sobremesa no fue hasta Three Houses que eso ocurrió.
La última entrega de la franquicia consiguió enamorar al gran público gracias a su mezcla de visual novel, date sim y juego de estrategia. Pero los jugadores más clásicos echaban en falta un poco más de mordiente en el juego: Three Houses se quedaba corto en cuanto a la profundidad estratégica del juego. Y ahora Fire Emblem: Fortune’s Weave parece querer solucionar eso. No volviendo a repetir la fórmula de Three Houses, sino cogiendo lo mejor de la fórmula antigua y lo nuevo para hacer una versión perfeccionada.
Una evolución de Three Houses
Ambientándose en el mismo mundo de Three Houses, todo transcurre en el imperio de Dagda. Un imperio que abarca todo un continente y que abarca tres naciones: Samaris, Damascar y Brezarant. El imperio dagdiano celebra cada seis meses un evento de gladiadores conocido como los Juegos Heróicos y ahí es donde se establece la premisa del juego. Escogeremos a uno de los cuatro personajes del juego para participar en los mismos para que el emperador, al vencer, nos conceda nuestro mayor deseo.
Con esta premisa, que abarca nada más que el primer acto, se inicia Fortune’s Weave. Que en lo demás se asemeja mucho a Three Houses. Tendremos que escoger a uno de los protagonistas y seguir su historia, enfrentándose a los otros tres hasta llegar a la conclusión de la misma. Con la particularidad de que en esta entrega es mucho más fácil cambiar entre diferentes rutas, pudiendo cambiar entre ellas desde el menú de inicio de forma mucho más fácil.
Además, el juego nos permitirá saltarnos algunos actos completos una vez los hayamos concluido en otras rutas. Siendo muy similares entre sí alguno de ellos, está pensado para evitar la repetición y la fatiga que puede generar un juego que, ya de por sí, se puede alargar más de 60 u 80 horas. Algo que, para prevenir que nuestras unidades se queden bajas de nivel, se ha añadido un sistema más cercano al JRPG donde podemos tener combates rápidos con los que subir de nivel a nuestros personajes.
Un filo clásico
En todo lo demás es exactamente lo que cabríamos esperar de un Fire Emblem posterior a Three Houses. Reclutar personajes, conocerlos y agasajarlos con regalos es una parte importante del juego. Pero pasada la segunda mitad del juego la dificultad del mismo aumenta notablemente. Y la táctica comienza a ser mucho más importante.
Es ahí donde se nota cómo han querido abrazar también a los jugadores más clásicos. Los que llevan jugando desde la SNES y echaban en falta algo más de profundidad y dificultad en el juego. Aunque sigue siendo posible jugar sin muerte permanente, aliviando gran parte de la tensión, y siendo que se ha añadido una función de rebobinado, restando tensión para los menos duchos en la estrategia, esta última parte aprieta las tuercas para aquellos que quieren más y más intenso de un Fire Emblem.
El único problema es que hay que llegar hasta ahí. Y eso supone pasar por varias decenas de horas de juego que, si bien interesantes, pueden hacerse pesadas. Lo cual demuestra que aún no han terminado de encontrar la mezcla exacta en la fórmula.
A pesar de todo, Fire Emblem parece canonizarse con Fortune’s Weave como una de las grandes franquicias de Nintendo. Habiéndolo dado todo y no conformándose con intentar repetir el éxito de Three Houses, han demostrado desde Nintendo que tienen la intención de seguir explorando la manera de llevarlo un paso más lejos. Lo cual nos da esperanzas de seguir viendo evolucionar esta particular franquicia en entregas por venir.