El gobierno de Estados Unidos se prepara para lanzar una guerra comercial que afectará a Canadá, México y China, lo que podría provocar un caos en las economías internacionales y un aumento de los precios de los videojuegos. Aunque México ha recibido un mes de prórroga antes de verse afectado, la Asociación de Software de Entretenimiento (ESA) advierte que esta medida podría tener consecuencias graves para la industria de los videojuegos y los consumidores, impactando de manera negativa en uno de los sectores más destacados del entretenimiento en el país.
La ESA señala que, a pesar de que los videojuegos se distribuyen principalmente de manera digital y están en su mayoría exentos de aranceles, el hardware esencial –incluyendo PCs, consolas y periféricos– será objeto de impuestos que podrían incrementar notablemente los precios para los jugadores. Esto se refleja en una reciente proyección que coloca las ventas totales de videojuegos en 58.7 mil millones de dólares para 2024, con caídas en las ventas de hardware y consolas, que ascendieron a solo 4.9 mil millones de dólares, en comparación con 6.5 mil millones de dólares en 2023.
Las expectativas no son buenas para el videojuego en estas circunstancias
La incertidumbre generada por la posible imposición de tarifas ha suscitado preocupaciones sobre el gasto futuro de los consumidores en la industria. Mat Piscatella, director ejecutivo de Circana, comentó que su pronóstico inicial para el gasto en 2025 era de 61.5 mil millones de dólares, pero ahora se verá revisado ante las circunstancias actuales. Aunque el alcance total de esta guerra comercial y su impacto en el sector de videojuegos es incierto, se teme que podría influir negativamente tanto en la producción como en el consumo.
Además, el tema de los aranceles genera un ambiente de inquietud que podría frenar el crecimiento continuo de la industria, dejando a los editores de videojuegos en espera de claridad en un entorno marcado por la volatilidad económica y comercial.

