Con la llegada de Mixtape, un juego en el que revivir un verano a base de pequeños minijuegos y que apenas tiene gameplay en el sentido clásico de la palabra, ha llegado la polémica. Para unos es una obra maestra. Para otros, una tontería que podría ser perfectamente una película. La batalla sobre la narrativa en los juegos vuelve una y otra vez, y hay opiniones para todos los gustos. No solo con Mixtape, sino también con obras como Dear Esther o Firewatch, que tanto molestan a parte de los gamers (sin mucho motivo, todo sea dicho: simplemente… no los juegues) y que, en realidad, forman parte de un género que se remonta hasta antes incluso de Pong, en 1964.
Narrar y jugar, todo es empezar
Se suele considerar que Pong es el primer videojuego de la historia, en 1972, pero no es cierto. Todo depende de qué consideres un videojuego: hay máquinas de tres en raya que aparecieron antes, por ejemplo… y, por supuesto, decenas de juegos conversaciones para las muy pocas máquinas que en aquel momento podían moverlos. Se puede considerar que Pong fue el primer gran título de masas, pero si estamos rastreando la proto-historia del videojuego, llegaremos a The Sumerian Game, cuya primera versión apareció en 1964 y transcurría al completo… exclusivamente en texto.
En 1964, The Sumerian Game ya era jugable, y en él se encarnaba a tres distintos gobernantes de la ciudad sumeria de Lagash en el 3500 AC. Para conseguir avanzar, debías colocar de manera correcta trabajadores y grano para alimentarles a lo largo de varias rondas mientras tratas de aminorar los efectos de tus decisiones anteriores, además de desastres e innovaciones. Vamos, que cada vez se iba haciendo más complicado. A pesar de que no podías mover a ningún personaje en una pantalla, una progresión de dificultad y nuevas mecánicas… ¿Alguien puede dudar de que esto fuera un videojuego?
Es cierto, a quién vamos a engañar, que ahora mismo The Sumerian Game es prácticamente injugable (hay una versión que apareció en 2024 con todo lo que sabemos sobre el título) porque estamos acostumbrados a mecánicas modernas, pero en su momento este marcó el primer hito en muchas cosas: primer juego narrativo y educativo creado por la primera mujer diseñadora y guionista (Mabel Addis). ¡Cuatro en uno!
Por cierto, era mucho más complicado de lo que estás pensando, por mucho que fuera un título antiguo: antes de cada ronda, el juego te informaba de la población actual, los acres de tierra por labrar y número de granjeros, además del grano cosechado y acumulado. Y a partir de ahí, móntate tus propias estrategias sobre comida, semillas y almacenamiento. Tendemos a pensar que en aquel momento alucinaban con dos palas y una pelota, pero lo cierto es que desde el principio hubo quien decidió pensar a lo grande.

¿Y qué pasó con Mabel Addis, la diseñadora del título, que por aquel entonces trabajaba como profesora de instituto? Pues que siguió haciéndolo, y vivió tranquilamente hasta los 92 años, edad en la que falleció sin que nadie se acordara de ella. A posteriori, sí, ha recibido premios por ser una de las mayores pioneras de la historia. Y ya va siendo hora de que, gracias a juegos como Mixtape, se la ponga en el altar que merece. Al fin y al cabo, sin The Sumerian Game, ahora no tendríamos Mixtape. De aquellos barros, estos lodos.