Recientemente, la inteligencia artificial ha dado un salto significativo con la llegada de nuevos modelos de razonamiento de OpenAI, como o3 y o4-mini, así como el potente Gemini 2.5 Pro de Google.
Estas innovaciones están mostrando capacidades sorprendentes para resolver problemas complejos y actuar como agentes autónomos, lo que pone en evidencia una evolución hacia lo que algunos expertos denominan ‘AGI dentada’.
Este término se refiere a sistemas que parecen poseer inteligencia general, pero que a menudo fallan en tareas simples, lo que genera inquietudes sobre su fiabilidad.
¿Estamos presenciando un atisbo de la IA general o solo una ilusión?
Los modelos o3 y o4-mini no solo son capaces de entender preguntas complejas, sino que también toman decisiones autónomamente y realizan diversas tareas comunicándose a través de un solo mensaje.
Un ejemplo notable ilustra esta capacidad: al ser solicitado para crear un negocio de venta de quesos por correspondencia, o3 no solo inventó eslóganes, sino que desarrolló un plan financiero, analizó la competencia, y generó un sitio web en menos de dos minutos.
A pesar de estos avances, la situación presenta una paradoja preocupante. Los nuevos modelos están mostrando tasas de alucinación elevadas, generando información errónea con confianza, lo que puede poner en riesgo su adopción en sectores críticos, como el jurídico o médico. Según un informe técnico de OpenAI, o3 falló hasta en el 33% de sus pruebas en comparación con sus predecesores.
Este fenómeno destaca un aspecto crucial: el hecho de que la IA actual, aunque capaz de razonar, no comprende realmente el mundo. Opera a partir de correlaciones aprendidas y puede fallar en generalizaciones. Así, surge la interrogante sobre si estamos ante una forma de AGI incompleta o simplemente ante una ilusión de inteligencia avanzada.
Sin duda, modelos como o3 están transformando la investigación y el diseño de productos, a pesar de que sus errores continúan siendo un obstáculo significativo.